Cómo mejorar la productividad sin cambiar a las personas
El problema casi nunca está donde parece. Y la solución casi nunca requiere lo que creemos.
Cuando una empresa tiene problemas de productividad, la reacción más frecuente es mirar a las personas. ¿Están trabajando bien? ¿Están comprometidas? ¿Es necesario hacer cambios en el equipo?
En más de dos décadas acompañando organizaciones, puedo decir con certeza que esa es casi siempre la pregunta equivocada.
El caso de la empresa industrial
Hace algunos meses acompañamos a una empresa del sector industrial que venía con resultados por debajo de lo esperado. Los tiempos de producción no cerraban, los costos estaban por encima del presupuesto y el equipo mostraba señales claras de agotamiento.
Lo primero que hicimos no fue revisar los procesos ni analizar los números. Fue escuchar al equipo. En tres reuniones de trabajo apareció algo que nadie había nombrado antes: había dos formas distintas de hacer el mismo trabajo, según quién estuviera en el turno. Sin criterio uniforme. Sin procedimiento documentado.
Cada operario hacía lo que le habían enseñado el primer día que entró. Y nadie había cuestionado eso en años.
La intervención y sus resultados
Estandarizamos el proceso, documentamos el procedimiento paso a paso y capacitamos al equipo con el nuevo estándar. No fue una intervención costosa ni traumática. Fue, básicamente, poner por escrito lo que debería haber estado escrito desde el principio.
En sesenta días la productividad mejoró un 23%. El equipo no había cambiado. El sistema alrededor de él sí.
Por qué los procesos no se documentan
La respuesta es simple: no hay tiempo. En las MiPyMEs el conocimiento operativo vive en la cabeza de las personas. Cuando esa persona no está, el proceso se deteriora. Cuando entra alguien nuevo, aprende de quien esté disponible ese día. Y así se multiplican las variantes informales que nadie ve desde afuera.
El resultado es una organización que depende de la memoria de sus personas en lugar de depender de sus sistemas.
Una pregunta para hoy
¿Si mañana su mejor operario o empleado clave no viniera a trabajar, sabría su reemplazo exactamente cómo hacer el trabajo de la misma manera?
Si la respuesta es no, tiene un proceso sin documentar. Y eso es un riesgo operativo concreto.
En a.ser acompañamos a empresas en el diagnóstico y rediseño de sus procesos operativos. Si quiere saber cómo funciona ese proceso de trabajo, estamos disponibles para una primera conversación.