Las grandes crisis dejan pérdidas que van más allá de lo económico, y obligan a transformar radicalmente la forma de liderar. Pasada la emergencia inicial, la pregunta que queda es cómo se construye la etapa siguiente: la "nueva normalidad" de cada organización.
Ese tipo de contexto exige una reestructuración profunda, tanto económica como social, y obliga a los líderes a preguntarse qué hacer, cómo cambiar y qué nuevas habilidades desarrollar para sostener a su equipo y a su negocio.
En a.ser identificamos cinco puntos clave para liderar una salida de crisis:
- Tomar decisiones firmes, atendiendo lo urgente sin perder de vista el mediano y el largo plazo.
- Comunicar con claridad, para que la incertidumbre del día a día no desvíe el sentido de las decisiones tomadas.
- Definir la escala, el ritmo y la profundidad de las acciones necesarias, evitando tanto la parálisis como la improvisación.
- Desarrollar resiliencia, en un contexto de actividad económica debilitada que exige sostenimiento en el tiempo.
- Aprovechar la crisis para detectar oportunidades de mejora, no solo para identificar vulnerabilidades.
Para asignar los recursos disponibles durante este proceso, proponemos pensar en tres escenarios: responder, gestionando la continuidad inmediata del negocio; recuperarse, aprendiendo del proceso para salir fortalecidos; y prosperar, dando forma activa a una nueva realidad en lugar de solo reaccionar a ella.
La recomendación concreta es conformar, cuanto antes, un equipo de planeación y diseñar un plan estratégico de crisis-acción que guíe la toma de decisiones durante todo el proceso. Bien enfocada, una crisis puede convertirse en una oportunidad real para crear valor y generar un impacto positivo, tanto dentro de la organización como en su entorno.