Muchas PyMEs operan durante años guiadas por la intuición de quien las dirige: una intuición valiosa, construida con experiencia, pero que con el crecimiento de la organización deja de ser suficiente por sí sola. El control de gestión es, justamente, la disciplina que convierte esa intuición en información concreta para decidir.
Controlar la gestión no significa llenar la empresa de reportes ni de reuniones. Significa definir un número reducido de indicadores realmente relevantes - de ventas, de costos, de calidad o de productividad, según el caso - y hacerles seguimiento con la frecuencia adecuada para poder actuar a tiempo, no solo para constatar lo que ya pasó.
El error más frecuente que vemos en a.ser es el extremo opuesto: empresas que miden demasiado, con tableros extensos que nadie revisa con regularidad porque no están conectados con decisiones concretas. Un buen sistema de control de gestión prioriza pocos indicadores, bien elegidos, con un responsable claro de revisarlos y de traducir esa revisión en acciones concretas sobre la operación.
Para una PyME, instalar control de gestión no requiere grandes sistemas ni grandes inversiones. Requiere, sobre todo, disciplina y un diseño simple, adaptado al tamaño real de la organización y a las decisiones que efectivamente se toman en ella.
En a.ser acompañamos el diseño de indicadores y tableros de control a medida de cada empresa, para que la información disponible se traduzca en mejores decisiones, no solo en más datos.